Saber Escuchar

Saber Escuchar

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¿Me escuchas? ¿Cuántas veces al día oímos o pronunciamos esta pregunta?

Entre estos signos de interrogación lo que late es la necesidad de sentirse escuchado, de que se ponga atención en aquello que decimos, en definitiva, la necesidad de ser atendidos. Y ser atendido no es tarea fácil en el ritmo galopante del día a día, pues requiere por parte del escuchante, de voluntad (querer) y tiempo (dedicación). Sólo así es posible prestar atención a lo que se oye (definición que ofrece la RAE de “escuchar”). 

Sí, te escucho… Ahora bien, ¿sabemos escuchar? ¿Sabemos atender al otro? Esto implica dar un paso más: comprender. Saber escuchar sin juicio, saber escuchar dejando a un lado mi mapa conceptual, pues es el mío, no el suyo; saber escuchar pasa por querer comprender al otro. Y llegados a este punto, nos acercamos al origen latino de la palabra “escuchar”, que no es otro que “auscultare”: sondear el pensamiento de otras personas. Para ello se requiere agudeza sensorial, se puede escuchar con la mirada, con el tacto, escuchamos al despertar los sentidos, y esto nos traslada al aquí y ahora, a la observación, a la auscultación, a la plena atención, sin ruido, sin interferencias.  

Te escucho, te acompaño… Saber escuchar no es dar respuestas, no es buscar una solución, no es aconsejar, es, simplemente, acompañar al otro. Las máquinas, en cambio, sí dan respuestas, sí buscan una solución, sí aconsejan; pero no acompañan, no saben ponerse en la situación del otro, no conocen la empatía, no acompasan al otro. Entre sus funciones no está, aún, la escucha activa. 

¿Y tú, te escuchas? 

Pongamos la atención no sólo en escuchar al otro, sino en escucharnos a nosotros mismos. Pasa, igualmente, por una escucha sin juicio, una escucha compasiva, desde la comprensión y el afecto. 

Escuchar al otro y escucharse a sí mismo, una práctica que se retroalimenta, una práctica que merece una atención plena y una mirada afectiva.  

Hagamos una pausa…Schhhhh, observa, mira, respira… ¿Qué escuchas? 

 “El silencio permite escuchar el verdadero sonido del mundo” (Pablo D’Ors) 

Autora Carmen Hernandez
Profesora de Secundaria
Colaboradora Educar Emocional-Mente

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