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Qué dice la ciencia

Neurociencia :  Últimos avances en el ámbito educativo
Bienestar, atención, emoción y compasión son habilidades entrenables

Hacia la innovación educativa

El Programa Educar Emocional-Mente se basa en los últimos descubrimientos de la neurociencia sobre las capacidades del cerebro y su impacto en el aprendizaje y en la enseñanza.

 

Las últimas décadas han traído datos sorprendentes sobre nuestro cerebro, sobre su funcionalidad y su estructura. Los estudios científicos han aportado también datos acerca de los cambios constantes que nuestro cerebro tiene, cómo éste se desarrolla a lo largo de toda la vida y cómo, incluso, puede generar neuronas y regenerarse (neurogénesis). 

Uno de los grandes descubrimientos es la neuroplasticidad. Es la capacidad que tiene nuestro cerebro para crear nuevas conexiones neuronales a partir de experiencias o estímulos nuevos. Estas conexiones crean caminos que cuanto más se usan más se establecen y se graban en el cerebro como prioritarios.

 

Y, ¿cómo puede afectar esto al aprendizaje y a la memoria? ¿Cómo aplicar estos avances a la Educación?

 

Conociendo la forma en que nuestro cerebro funciona podemos modelarlo para alcanzar óptimos estados de aprendizaje y hábitos saludables emocionales, mentales y físicos.

Según Francisco Mora, Doctor en Medicina, Neurociencias, Catedrático de Fisiología Humana en la UCM y  autor de “Neuroeducación”, lo que los maestros enseñan en las aulas y cómo lo enseñan puede provocar que se activen ciertas conexiones neuronales en los niños -y por tanto su aprendizaje y su inteligencia- o que, por el contrario, mermen.

La atención, la concentración y la memoria son procesos mentales necesarios para el aprendizaje. Hoy sabemos a través de cientos de estudios científicos que la práctica de mindfulness favorece estos procesos mentales. Por otro lado, la ansiedad o el estrés de los alumnos son una barrera para su éxito educativo, pero los estudios demuestran que se puede activar "a demanda" los circuitos cerebrales vinculados a la felicidad. Es posible entrenar conscientemente nuestro cerebro para incrementar la atención y el bienestar para potenciar el aprendizaje. De nuevo, mindfulness activa procesos relacionados con la regulación emocional. 

 

Muchos autores internacionales -Brewer, Kabat-Zinn, Tang, Goldin, Schonert-Reichi...- han estudiado los beneficios positivos de mindfulness y aconsejan la integración mindfulness en las aulas para la mejora del aprendizaje y la regulación emocional. 

 

Por otro lado, la práctica de la compasión también genera cambios positivos en el cerebro importantes para el aprendizaje y la convivencia escolar. El Doctor Richard Davidson, uno de los neurocientíficos más reconocidos a nivel mundial, ha realizado numerosos estudios sobre cómo la práctica de la compasión cambia el cerebro, descubriendo que ésta produce una activación en circuitos cerebrales de la atención, en la toma de perspectiva y en las emociones positivas (conductas prosociales y altruismo). Por su parte, los estudios de las doctoras Singer y Klimecki demuestran que la práctica de la compasión incremente las emociones positivas y el afecto, cambia el cerebro, reduce el estrés y mejora la cooperación.